jueves, 2 de diciembre de 2010

alboroto

(Quizá del latín volūtare, agitar, cruzado con alborozar, que procede del árabe hispánico alburúz, que a su vez viene del árabe clásico burūz, parada militar previa a una expedición)

Ella tenía cosquillas en el estómago. Sólo podía pensar en su superhéroe. Era un superman misterioso por el que había comenzado a sentir una atracción de esas de "no me preguntes cómo ha pasado". El caso es que superman había llegado volando a su cabeza y se había plantado ahí con la pancarta "no, no, de aquí no me moverás". Se le hacía raro ver a superman en plan piquete pero en estas cosas del amor, una no puede elegir. Llega y llega. Por supuesto, con tanto alboroto mental Ella no era capaz de pensar claro. Así que decidió no pensar. No pensar era algo realmente nuevo. Iba contra su natura de pensatriz. Pero es que Ella estaba harta de hacer lo que se suponía que debía hacer una pensatriz. Al dejar de pensar comenzó a sentir más fuerte las cosquillas en el estómago. Con tanta cosquilla le dio un ataque de risa que, a su vez, desencadenó un ataque de lágrimas. A Ella le gustó tanto la experiencia, ese alboroto de sensaciones, que decidió a partir de ahora pensar menos. Y quizá debería cambiarse el nombre a Sensatriz...

miércoles, 24 de noviembre de 2010

hipnotizar

(Del ingl. to hypnotize)

Se sentía atraída irresistiblemente. Como un imán. Y todavía no había llegado a comprender por qué no quería escapar de él. Así que ella pensó que quizá estaba hipnotizada. Sí, era eso. Para qué luchar. Se dejó hacer. Y tocó el cielo. "¡Un dos tres! Despierta!" No recordaba nada. Lo primero que vio frente a ella fue una mirada que desbordaba un misterio muy especial. Pensó que se sentía atraída irresistiblemente. Como un imán...

martes, 9 de noviembre de 2010

tejemaneje

(De tejer -del lat. texĕre- y manejar -del it. maneggiare-)

Ella se preguntaba qué se hace cuando uno no sabe qué hacer. Cuando no sabes por dónde tirar. Y, peor aún, cuando ni siquiera quieres tirar. Sólo quieres darle "tiempo al tiempo". Pero también sabes que "dando tiempo al tiempo, el mozo llega a viejo". Y desde luego "tiempo ido, nunca vuelve". Aunque, por otro lado, "el tiempo lo pone todo en su lugar". Y si fuese un poco sabia debería practicar eso de "buen seso tiene el que toma el tiempo como le viene". Qué lío. Con tanto tejemaneje refranero se estaba enredando de la manera más tonta. ¡Ni el gato Félix lo haría mejor! Así que decidió volver a intentar encontrar su respuesta. Pero pensó que esta vez sería más seguro recurrir a la poesía y a la gran Gloria Fuertes...

"Me dijeron:
o te subes al carro
o tendrás que empujarlo.
Ni me subí ni lo empujé.
Me senté en la cuneta
y alrededor de mí,
a su debido tiempo,
brotaron las amapolas"

martes, 26 de octubre de 2010

grito

(de gritar, del latín quiritāre, dar grandes voces)

Pero por qué tanto grito. Sin motivo. Gritar a quienes sabes que lo aguantarán es cruel. El grito es un elemento puntual del lenguaje, una llamada de atención, una respuesta al miedo o a la sorpresa, un escape al enfado o un canto a la alegría... Pero nunca el grito es un lenguaje en sí mismo. A ella no le gusta que le griten. Tampoco le gusta gritar, y sin embargo, cuando te sientes atacado, a veces cometes el error de gritar también. Pero ya no más. No más gritos. Ella no volverá a entrar en ese juego. Juego que debilita nuestro equilibrio y nos aleja de quienes queremos. Y a quien necesite gritar, ella le aconseja que pruebe con kiai!

lunes, 18 de octubre de 2010

charlar

(Del it. ciarlare)

en la radio sonaba "nada podrá salvarte". ella pensó que se abalanzaría por sorpresa sobre él... y así, con la intensidad inesperada del cuerpo a cuerpo, le daría un suave y dulce beso en los labios... y le sentiría... sentiría cómo él quiere más. le desabrocharía un botón de la camisa y luego otro, y otro, y pasearía sus labios por su pecho desnudo... todavía sobre él, ahora a horcajadas, sus manos buscarían deseosas el botón de su pantalón. se lo desabrocharía de un tirón. ella, ansiosa como es, comenzaría a bajar la cremallera de su vaquero. y su mano le encontraría. Apoteósico... estaría muy nerviosa y antes de seguir, desearía mirarle. Le miraría. y él sonreiría porque sabría que ella era suya. y ella sonreiría porque él no sabría todavía que ya era suyo. le besaría esta vez con locura queriendo que ese momento fuese infinito... sí, ella pensaba que entre charlar o besar, siempre elegiría un beso.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

cuatro

(del lat. quattŭor)

... "así que, a disfrutar, que la vida son tres días". Salió del Centro de Pontones diciéndose que efectivamente la vida son tres días, tres... y tres son multitud. Y tres eran los cerditos y los tres mosqueteros. Luego estaban les tres bessones -las tres mellizas- aunque a Ella le gustaban más the powerpuff girls -las supernenas-, que también eran tres. Tres semáforos para llegar al portal. Y tres pisos para subir a casa. Ella siempre comía a las tres. "A la una, a las dos y a las tres!" (broma que hace papá). Así que se sirvió una copita de vino, vino de tres hojas, mientras cocinaba una comidita rica para celebrar las buenas noticias. Puso el CD Alegria de Antònia Font, y aunque le hubiese gustado elegir la canción número tres, eligió la cuatro. Es su favorita. Nada es perfecto, menos mal. Alpinistes-samurais, cosas más raras...

jueves, 9 de septiembre de 2010

regadera

(Del lat. rigāre con sufijo -dera, variante popular de -torĭus)

Más de las 4 de la madrugada y seguía despierta. Tampoco es que fuera algo raro en Ella, de naturaleza irremediablemente noctámbula. Pero es que a la mañana siguiente yo tenía que madrugar porque asistía a un webinar, uno de esos talleres-seminario que se transmite vía web. Y claro, si Ella pensaba, a mí me tocaba escribir. Y si al menos estuviera pensando algo interesante... En fin, que Ella estaba como una regadera.
Lo estamos. Las dos.