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martes, 26 de octubre de 2010

grito

(de gritar, del latín quiritāre, dar grandes voces)

Pero por qué tanto grito. Sin motivo. Gritar a quienes sabes que lo aguantarán es cruel. El grito es un elemento puntual del lenguaje, una llamada de atención, una respuesta al miedo o a la sorpresa, un escape al enfado o un canto a la alegría... Pero nunca el grito es un lenguaje en sí mismo. A ella no le gusta que le griten. Tampoco le gusta gritar, y sin embargo, cuando te sientes atacado, a veces cometes el error de gritar también. Pero ya no más. No más gritos. Ella no volverá a entrar en ese juego. Juego que debilita nuestro equilibrio y nos aleja de quienes queremos. Y a quien necesite gritar, ella le aconseja que pruebe con kiai!

miércoles, 1 de abril de 2009

gato

(Del lat. cattus)

Todo estaba saliendo demasiado bien. Y ella pensó "aquí hay gato encerrado". Es curioso cómo a veces tenemos miedo a recibir pensando que si después lo perdemos, será peor. Y entonces, inventamos excusas para autoconvencernos de que aquello no tenía sentido y lo dejamos pasar. Nos protegemos, sí. Y también nos quedamos más vacíos. Entonces, a ella se le vino a la cabeza aquello de..."Voilà, ma petite Amélie, vous n'avez pas des os en verre. Vous pouvez vous cogner à la vie. Si vous laissez passer cette chance, alors, avec le temps, c'est votre coeur qui va devenir aussi sec et cassant que mon squelette. Alors, allez-y, nom d'un chien!".
Ella sonrió y dejó al gato en libertad.