viernes, 15 de febrero de 2013

carta

(Del latín charta, y este del griego χάρτης)

Llovía muchísimo. Subió de nuevo a casa y cogió el chubasquero. Con tanto viento, el paraguas era cosa de locos. Bajó corriendo las escaleras. Y antes de salir, echó una mirada al buzón. Había una carta. Era una carta de las de antes, con su nombre y dirección escritas a mano. Y era una carta misteriosa porque no llevaba remitente. Mientras intentaba abrirla sin romper mucho el sobre, Ella recordó aquella sensación ya olvidada de ilusión-nervios-curiosidad que sentía de adolescente -cuando la manera de comunicarnos era por correo postal- al encontrar carta en el buzón. 

Leyó: "No soy un loco. O quizá sí. Hago pequeñas locuras como por ejemplo escribirte este anónimo". El corazón se le puso a mil. Pero un vecino entraba en el portal y Ella metió de nuevo la carta en el sobre. Su vecino le preguntó si había visto el coche aparcado que había tumbado uno de los árboles de la acera. Ella le explicó que sí, que era imposible no verlo, y que ya había dado aviso al Ayuntamiento.

Seguir leyendo la carta en el portal no era buena idea. Tampoco podía volver a subir a casa porque ya había perdido mucho tiempo. Salió a la calle, acelerada. Porque iba tarde, tardísimo, y porque se moría de la curiosidad. Pero seguía lloviendo a cántaros y no podía ir leyendo por la calle. Ella pensó en quién podría ser... ¿sería un loco de verdad o un romántico en peligro de extinción o las dos cosas? Llegó a la estación cochada. Corrió para no perder el tren. Ya en el vagón, sentada, más tranquila, abrió de nuevo la carta. Leyó:

No soy un loco. O quizá sí. Hago pequeñas locuras. Pequeñas locuras como por ejemplo escribirte este anónimo. Llevo un tiempo pensando en escribirte y hasta ahora había conseguido que la cordura ganase la batalla. Pero hoy me he despertado y no me dormía. Y a veces, cuando no puedo dormir, me pongo a escribir. Y hoy creo que vencerá la locura. Te estoy escribiendo...

Quería decirte que transmites una onda muy positiva. Quizá sea creatividad. No sé. Tu sonrisa y tu mirada dicen algo más profundo que una simple simpatía, que también la tienes. O quizá soy yo, que te veo así... Es igual, al final, la sensación es lo que cuenta.

Has despertado mi lado adolescente, y te aseguro que lo abandoné hace muchos muchos años. En la vida de adultos, nadie se atreve a decir "me encantas" a la primera de cambio porque pensamos que el que lo dice está loco o por miedo al ridículo o porque no es serio hacerlo o porque ya tenemos una vida hecha y no es ético. Por eso es imposible. Pero no puedo evitar pensar qué hubiera pasado si la realidad de cada uno fuera diferente.

Cuando presientes que hay química, de esa que no encuentras todos los días, una corriente especial, lo sabes lo sientes lo ves casi lo tocas pero... no dices nada. No te dije nada. No es posible. No será. Y aunque no será, quería escribirlo. Y aunque te lo diga cobardemente a través de un anónimo y me meta en tu día a día de esta manera, que no me parece bien del todo, esta noche reina la locura sobre la cordura. Y aunque ni por un momento creo que puedas saber quién soy, si llegases a intuirlo, lo negaré. Mañana, incluso cuando ya te haya enviado esta carta, me lo negaré a mí mismo.

Sonríe y mira mucho. Mucho. Quizá en otra vida nos encontremos. Quizá ya nos encontramos en otra vida. Salud y suerte. Y vino y café y charlas... y una gran película, tu película. 

Esto no se repetirá. Cuídate.
 xxx

Ella frotó su mano contra la superficie empañada de la ventanilla. Si le gusta tanto viajar en tren es porque puede dar rienda suelta a sus sueños mientras pierde su mirada a través del cristal. Quién podría ser. Alguien relacionado con el trabajo casi seguro. En esas estaba, intentando encontrar alguna pista, una señal entre líneas... cuando sonó el móvil. Era un número oculto. Sintió cosquillas en el estómago. Y si fuera... Ella no pudo evitar pensarlo.
Respondió:

- Sí?



jueves, 22 de noviembre de 2012

magia

(del latín magīa, y este del griego μαγεία)

bocadillo de cómic sin textoUn día se percató de que cuando caminaba, en su interior, a cada paso iba contando. 1, 2, 3, 4, 5, 6... No recordaba muy bien en qué momento empezó a hacerlo. Y lo más raro es que cuando reaccionaba, llevaba ya un buen rato contando... 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15... Quizá era una manera inconsciente de dejar su mente en blanco, de no pensar. Pero le resultaba realmente raro el no ser consciente de que lo estaba haciendo. Y no digamos el porqué de esa obsesión por contar. El caso es que hace un par de semanas, escuchando la radio de madrugada -casualmente, el programa se llama Espacio en Blanco- descubrió el Ho'oponopono. Es un método de origen hawaiano, muy muy antiguo, que busca limpiar la mente de pensamientos negativos que habitan en nuestra memoria para así traer luz a tu vida. Y resumiendo mucho, consiste en utilizar la energía de las palabras por medio de repeticiones. Las cuatro principales son "Gracias", "lo siento mucho", "perdóname", "te quiero". Pero también hay otras como "llovizna", "hielo azul", "llave de luz", "yo soy el yo"... que a Ella le transmiten buen rollo y energía positiva, que es de lo que se trata. Se pueden repetir todas o una o mezclar. Así que Ella pensó que quizá sería buena idea cambiar de estrategia. Ahora, cada vez que se sorprendía contando... 16, 17, 18, 19... rectificaba rápidamente: llovizna, llovizna, llave de luz, llovizna, llave de luz, llave de luz, llave de luz, ho'oponopono. El resultado es similar al de los números. Ella sigue caminando y caminando sin pensar en nada, como en la luna. Pero se siente mejor cuando, al salir de su ensimismamiento, se sorprende diciendo "llave de luz" que cuando se sorprendía diciendo 20, 21, 22... como una posesa. A Ella le van bien las palabras, su poder y su magia. Ho'oponopono.

lunes, 12 de marzo de 2012

candado

(del latín catenātus)


diario con cadena y candadoTendría unos diez años cuando le regalaron su primer diario. Desde muy pequeña escribía. Daba rienda suelta a sus pensamientos y sentimientos sobre un papel. Cuando se enfurruñaba con papá o mamá, cuando descubrió su gran amor y, bueno, siempre que ocurría algo especial. Ella escribía. Escribir era su vía de escape. Luego echaba el candado y guardaba la llave del diario. Así su mundo secreto quedaba protegido del exterior. Esto ha seguido pasando toda su vida. Ya no tiene un diario con candado pero sigue escribiendo y protegiendo su mundo interior con un confortable caparazón. ¿Por qué escribe? Ella piensa como María Zambrano: "se escribe porque hay cosas que son tan verdad que no pueden ser dichas".

jueves, 24 de noviembre de 2011

azul

(quizá alteración del árabe hispánico lazawárd, este del árabe lāzaward, este del persa laǧvard o lažvard, y este del sánscrito rājāvarta, rizo del rey)

Había oído en la tele a Punset decir que hay un 30 por ciento de personas que están tristes. Ella pensó que hoy era una de ellas. No podía cantarle el feliz cumple a papá. Pero por otro lado, el día en que nació su padre tenía que ser un día alegre. Se le mezclaban las sensaciones, lo que sentía y lo que quería sentir. Y la verdad es que sí podía cantarle una canción. Una de las muchas que le gustaban. Porque papá se sabía muchas canciones. Pero la de ellos dos, su canción, era Azul.

y es que este amor es azul como el mar
azul

como de tu mirada nació mi ilusión
azul
tan puro y tan azul que embriagó el corazón
un manantial azul... que me llena de amor

Bueno, la letra no es exactamente así, pero es que Ella nunca ha conseguido aprendérsela. Y como a él también le daba igual, pues los dos tan felices con su versión. Tiene gracia que papá trabajó casi toda la vida con uniforme azul marino y camisa azul cielo. Y luego, cuando se jubiló, mamá no quería que se comprara ropa azul ni en pintura y elegía todos los demás colores. Hasta el punto de que cuando Ella le regaló un chubasquero super fashion de esos de Nike con rayas blancas en las mangas, a su madre no le terminaba de convencer porque era azul marino. Hay que reconocer que era comprensible si te has pasado la vida viendo vestido de azul a tu pareja y lavando camisas, pantalones, chaquetas, calcetines y corbatas de color azul. Ahora el chubasquero se lo ha quedado Ella y mamá dice que está muy guapa, igual que papá.

Volviendo a la canción... Mientras Ella cantaba, él se quedaba mirándola fíjamente, así como ilusionado, con esa mirada azulada tan de niño, y le hacía los coros a golpe de "azul". Le encantó la canción desde la primera vez que Ella llegó tarareándola porque se le había pegado la melodía. Y de ahí, pasó a convertirse en su canción especial.

eres el niño que siempre busqué

azul
es tu inocencia que quiero entender
tu princesa azul yo seré
azul

"Bueno, la letra no es exactamente así", se repitió Ella, "pero es nuestra canción"
azul
por siempre serás sólo tú...

la pensatriz en la malvarrosa

martes, 23 de agosto de 2011

película

(del lat. pellicŭla)

Lo que daría Ella por sentarse ahora a ver una película con él. Bueno, la verdad es que su padre se acabaría durmiendo. Hay que ver cuánto le gustaba acomodarse entre cojines. Pero lo que daría Ella ahora por poder estar en el sofá del salón junto a él, esperando a ver qué peli ponen, sólo para poder oírle soltar -con esa gracia suya- cuando apareciera en pantalla el león de la Metro...



"Yo esta película ya la he visto"

papá, si es que incluso ahora me sigues haciendo reir, pensó. T.Q.



jueves, 31 de marzo de 2011

botella

(Del francés bouteille, y este del latín butticŭla)

Tardó horas en sacar el papel de la botella. Una botella de cristal verde que había llegado a la orilla de la Barceloneta y que, como si fuese cosa del destino -a Ella le gusta pensar eso-, había divisado cuando tomaba un café en una huracanada terraza. Era 2007, a principios de octubre, el día 5 exactamente. Ella lo recuerda porque la escapada que había hecho con una amiga coincidía con las fechas del festival de Sitges. Cuando por fin logró sacar el papelito, el mensaje decía:

si repites cada mañana
'este amor es azul como el mar azul'
llegaré el día que menos lo esperes
y ese día te haré volar
-Superman-

"Este Superman es un cachondo", le comentó Ella a su amiga. En esto que, con tantas risas, un golpe de viento dio al traste con momento tan mágico y se llevó volando la misiva. Lo que sí se quedó Ella es la misteriosa botella verde. En cuanto al estribillo -resulta que el supuesto mantra era parte de una canción de un tal Christian-, suena y suena sin remedio cada mañana en su cabeza. Por el momento, seguimos sin noticias de Superman.

miércoles, 5 de enero de 2011

ilusión

(Del latín illusĭo, -ōnis)

Revolvió en todos los cajones pero no aparecía por ningún sitio, la ilusión. Basta que busques algo para que no lo encuentres, se dijo. Ya de paso, aprovechó para poner un poco de orden aquí y allá. Hizo un montón con la tristeza, y otro con la rabia y la impotencia, recogió algunas migajas de decepción -eran pocas pero muy molestas-, y aprovechó también para borrar palabras escritas en las que Ella ya no se reconocía. De la ilusión, ni rastro. "Yo juraría que no la tiré", pensó Ella. "Ya aparecerá". Y bajó a tirar la basura.

viernes, 24 de diciembre de 2010

soltero

(Del lat. solitarĭus)

Tenía antojo de matrimonio. Un matrimonio acompañado con vermut de grifo. Anchoa y boquerón era uno de sus pinchos favoritos. Le sabía a gloria. También el matrimonio con hijo, o sea, con aceituna. Pensándolo bien era lo más cerca que iba a estar del matrimonio.
Porque...

Ella de casarse hubiera sido con un superhéroe,
pero los superhéroes quieren ser solteros
como Ella*

*pequeño homenaje a Gloria Fuertes
y su poema Yo de casarme hubiera sido con un dios

domingo, 5 de diciembre de 2010

releer

(Del lat. relegĕre)

Últimamente a Ella le había dado por releer libros y novelas. Encontraba un placer agridulce en leer de nuevo las frases y párrafos que hace años subrayó a lápiz o las páginas señaladas con esquinitas dobladas que indicaban que ahí había algo con lo que se sentía identificada. No todos los libros estaban marcados y esos los volvía a colocar en la estantería y se quedaban sin releer. Esa noche tenía en sus manos Lo raro es vivir de Carmen Martín Gaite. Comenzó a leerlo el 28 de septiembre de 1996. Lo sabía porque en casi todos sus libros Ella ponía fecha y firma. Lo raro es vivir... Ya el título inspiraba tantas cosas... Pasó las primeras páginas, portadilla, portada, dedicatoria, cita, y encontró subrayado el párrafo que da inicio a la novela.

"Hay veces en que lo normal pasa a extraordinario así por las buenas y lo notamos sin saber cómo. De entre la sucesión no contabilizada de gestos, movimientos y vislumbres que van engrosando la masa amorfa de lo cotidiano, se separa de los demás uno de ellos, aparentemente insignificante, y salta como la nota discorde de un pentagrama, se queda resonando por el aire con zumbido de moscardón, qué pasa, ha habido una avería o esto significa el comienzo de algo nuevo, nos miramos las manos, las rodillas, qué es lo que se ha transformado, hacia dónde enfocar la atención, no sé. Y sobreviene el miedo o la parálisis."

Tras su erizante viaje retrospectivo a través de frases subrayadas que Ella pensaba que hoy habría vuelto a subrayar tal cual, volvió al principio. A la página de la dedicatoria. Porque en ella se condensaba el mensaje de Lo raro es vivir:

Para Lucila Valente,
siempre sacando la cabeza
entre ruinas y equivocaciones
con su sonrisa de luz

"Lo raro es vivir (...), y lo más raro es que lo encontremos normal".

jueves, 2 de diciembre de 2010

alboroto

(Quizá del latín volūtare, agitar, cruzado con alborozar, que procede del árabe hispánico alburúz, que a su vez viene del árabe clásico burūz, parada militar previa a una expedición)

Ella tenía cosquillas en el estómago. Sólo podía pensar en su superhéroe. Era un superman misterioso por el que había comenzado a sentir una atracción de esas de "no me preguntes cómo ha pasado". El caso es que superman había llegado volando a su cabeza y se había plantado ahí con la pancarta "no, no, de aquí no me moverás". Se le hacía raro ver a superman en plan piquete pero en estas cosas del amor, una no puede elegir. Llega y llega. Por supuesto, con tanto alboroto mental Ella no era capaz de pensar claro. Así que decidió no pensar. No pensar era algo realmente nuevo. Iba contra su natura de pensatriz. Pero es que Ella estaba harta de hacer lo que se suponía que debía hacer una pensatriz. Al dejar de pensar comenzó a sentir más fuerte las cosquillas en el estómago. Con tanta cosquilla le dio un ataque de risa que, a su vez, desencadenó un ataque de lágrimas. A Ella le gustó tanto la experiencia, ese alboroto de sensaciones, que decidió a partir de ahora pensar menos. Y quizá debería cambiarse el nombre a Sensatriz...

miércoles, 24 de noviembre de 2010

hipnotizar

(Del ingl. to hypnotize)

Se sentía atraída irresistiblemente. Como un imán. Y todavía no había llegado a comprender por qué no quería escapar de él. Así que ella pensó que quizá estaba hipnotizada. Sí, era eso. Para qué luchar. Se dejó hacer. Y tocó el cielo. "¡Un dos tres! Despierta!" No recordaba nada. Lo primero que vio frente a ella fue una mirada que desbordaba un misterio muy especial. Pensó que se sentía atraída irresistiblemente. Como un imán...

martes, 9 de noviembre de 2010

tejemaneje

(De tejer -del lat. texĕre- y manejar -del it. maneggiare-)

Ella se preguntaba qué se hace cuando uno no sabe qué hacer. Cuando no sabes por dónde tirar. Y, peor aún, cuando ni siquiera quieres tirar. Sólo quieres darle "tiempo al tiempo". Pero también sabes que "dando tiempo al tiempo, el mozo llega a viejo". Y desde luego "tiempo ido, nunca vuelve". Aunque, por otro lado, "el tiempo lo pone todo en su lugar". Y si fuese un poco sabia debería practicar eso de "buen seso tiene el que toma el tiempo como le viene". Qué lío. Con tanto tejemaneje refranero se estaba enredando de la manera más tonta. ¡Ni el gato Félix lo haría mejor! Así que decidió volver a intentar encontrar su respuesta. Pero pensó que esta vez sería más seguro recurrir a la poesía y a la gran Gloria Fuertes...

"Me dijeron:
o te subes al carro
o tendrás que empujarlo.
Ni me subí ni lo empujé.
Me senté en la cuneta
y alrededor de mí,
a su debido tiempo,
brotaron las amapolas"

martes, 26 de octubre de 2010

grito

(de gritar, del latín quiritāre, dar grandes voces)

Pero por qué tanto grito. Sin motivo. Gritar a quienes sabes que lo aguantarán es cruel. El grito es un elemento puntual del lenguaje, una llamada de atención, una respuesta al miedo o a la sorpresa, un escape al enfado o un canto a la alegría... Pero nunca el grito es un lenguaje en sí mismo. A ella no le gusta que le griten. Tampoco le gusta gritar, y sin embargo, cuando te sientes atacado, a veces cometes el error de gritar también. Pero ya no más. No más gritos. Ella no volverá a entrar en ese juego. Juego que debilita nuestro equilibrio y nos aleja de quienes queremos. Y a quien necesite gritar, ella le aconseja que pruebe con kiai!

lunes, 18 de octubre de 2010

charlar

(Del it. ciarlare)

en la radio sonaba "nada podrá salvarte". ella pensó que se abalanzaría por sorpresa sobre él... y así, con la intensidad inesperada del cuerpo a cuerpo, le daría un suave y dulce beso en los labios... y le sentiría... sentiría cómo él quiere más. le desabrocharía un botón de la camisa y luego otro, y otro, y pasearía sus labios por su pecho desnudo... todavía sobre él, ahora a horcajadas, sus manos buscarían deseosas el botón de su pantalón. se lo desabrocharía de un tirón. ella, ansiosa como es, comenzaría a bajar la cremallera de su vaquero. y su mano le encontraría. Apoteósico... estaría muy nerviosa y antes de seguir, desearía mirarle. Le miraría. y él sonreiría porque sabría que ella era suya. y ella sonreiría porque él no sabría todavía que ya era suyo. le besaría esta vez con locura queriendo que ese momento fuese infinito... sí, ella pensaba que entre charlar o besar, siempre elegiría un beso.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

cuatro

(del lat. quattŭor)

... "así que, a disfrutar, que la vida son tres días". Salió del Centro de Pontones diciéndose que efectivamente la vida son tres días, tres... y tres son multitud. Y tres eran los cerditos y los tres mosqueteros. Luego estaban les tres bessones -las tres mellizas- aunque a Ella le gustaban más the powerpuff girls -las supernenas-, que también eran tres. Tres semáforos para llegar al portal. Y tres pisos para subir a casa. Ella siempre comía a las tres. "A la una, a las dos y a las tres!" (broma que hace papá). Así que se sirvió una copita de vino, vino de tres hojas, mientras cocinaba una comidita rica para celebrar las buenas noticias. Puso el CD Alegria de Antònia Font, y aunque le hubiese gustado elegir la canción número tres, eligió la cuatro. Es su favorita. Nada es perfecto, menos mal. Alpinistes-samurais, cosas más raras...

jueves, 9 de septiembre de 2010

regadera

(Del lat. rigāre con sufijo -dera, variante popular de -torĭus)

Más de las 4 de la madrugada y seguía despierta. Tampoco es que fuera algo raro en Ella, de naturaleza irremediablemente noctámbula. Pero es que a la mañana siguiente yo tenía que madrugar porque asistía a un webinar, uno de esos talleres-seminario que se transmite vía web. Y claro, si Ella pensaba, a mí me tocaba escribir. Y si al menos estuviera pensando algo interesante... En fin, que Ella estaba como una regadera.
Lo estamos. Las dos.

martes, 31 de agosto de 2010

rebelde

(Del lat. rebellis)


Ella dejó de querer ser diferente cuando descubrió que siendo una del montón era mucho más libre para hacer cosas diferentes.

miércoles, 25 de agosto de 2010

bicicleta

(Del lat. bi-, dos o dos veces, y de cyclus, éste del gr. κύκλος, círculo. En inglés se adoptó como bicycle y en francés como bicyclette en 1880, de donde deriva en español)

Primero fue una Bianchi que papá le trajo de Alemania. Tenía las ruedas gruesas en plan todoterreno y era diferente a las demás bicis del pueblo. Con los años, llegó la BH. Azul. La compraron en "casa Gilsanz". También se transformó en una bici diferente porque su padre cambió el timbre por una bocina gigante que sonaba de miedo, inconfundible. Su padre viajaba mucho porque era conductor de autocar y siempre traía sorpresas de Europa que eran lo último. Pero se la acabaron robando en un verano que se puso de moda pasar con una furgoneta por los pueblos y arramplar con toda bici viviente. Fue un gran disgusto aunque al año siguiente papá la llevó a "casa Filín" y eligieron una flamante BH de ruedas más grandes. Verde. Allí sigue, en el cobertizo de la casa del pueblo. Cada verano su padre la sigue poniendo a punto para Ella, como si todavía fuera una niña. Y cuando Ella llega, lo primero que hace es ir a verla. "¡Salgo a dar una vuelta con la bici!", grita desde el patio. Es comenzar a pedalear y todo cobra una dimensión distinta. Como si nada pudiese afectarle. Este verano fue especial porque Ella vivió un reencuentro con las cosas sencillas de la vida, un estado de no-complicación. Y a la hora de marchar, sintió lo mismo que cuando era pequeña. No quería irse. Ya subida en el coche de papá, mientras se alejaban, se giró para ver cómo las casas se iban perdiendo para dar paso a los campos de girasoles, a los pinares... y, tal y como ocurrió durante muchos años atrás, brotaron las lágrimas.

domingo, 27 de junio de 2010

lunar

1 (Del lat. Luna porque su aparición se atribuía al influjo de este astro)
2 (Del
lat. lunāris, perteneciente a la luna)

Ella nació un lunes bajo el influjo de la luna. Tiene un lunar en la espalda. No es el único lunar que tiene pero sí uno de los más grandes. Su horóscopo dicen que es el signo de los lunáticos, seres que padecen locura, no continua, sino por intervalos. Ella pensaba que quizá sí era un poco lunática. Pero sobre todo, lo que ella era es un ser completamente lunar.



Moon River, wider than a mile,
I'm crossing you in style some day.
Old dream maker, you heartbreaker,

wherever you're going I'm going your way.
Two drifters off to see the world.

There's such a lot of world to see.
We're after the same rainbow's end,

waiting 'round the bend, my huckleberry friend,
Moon River and me...


martes, 27 de abril de 2010

arcoíris

(Del lat. arcus + iris)

Se avecinaba tormenta pero ella todavía no lo sabía. Igual que no sabía que esa tormenta marcaría por fin un "ya no hay vuelta atrás". Aquella tarde había salido de compras. La época de rebajas estaba avanzando y no se había dado ningún capricho. Compró un vestido y una camiseta Mamatayoe. Dos "trapitos" -como solemos decir las chicas- con adornos de fieltro y con cinta ziz-zag de colores. Tenían un aire muy gracioso, muy en su estilo más de niña que de mujer. Colorines. A ella le encantaban los colorines. Al caminar hacia casa, se echaron encima unos nubarrones grises de tormentón de verano. Es sorprendente cómo a veces sin buscarlo entran en nuestra vida personas grises que pueden llegar a absorber lo mejor de nosotros para convertirlo en energía negativa. Entran disfrazados de luz y color y cuando te han deslumbrado, por sorpresa, comienzan a minar tu autoestima, como si no pasara nada, como si te lo estuvieras inventando. Ella pensaba que el peor error es creer que puedes conseguir que un espíritu gris se pase al lado colorista. Los espíritus grises no suelen cambiar. Pondrás lo mejor de tu parte, confianza, ilusión, amistad... pero es una búsqueda de lo inexistente. Aceptar la derrota duele porque nos hemos dejado mucha energía en el camino. Pero hay que aceptarlo y salir corriendo sin mirar atrás.
Al llegar a casa, Ella estaba empapada. El tormentón le había pillado de lleno. Decidió darse una ducha. Y ya, más relajada, se probó la ropa. Estaba guapa. Se reconoció "mágica". La música que salía a todo trapo de un coche le hizo asomarse a la ventana. Ya escampaba. Miró hacia el cielo y sí, allí estaba el arcoiris. Luego miró al suelo y sí, la luz había creado un deslumbrante sendero. Con el arcoiris, el sendero, la música, su ropa nueva... así, asomada a la ventana, se sintió la protagonista de la película. Fin.